Bajo este título, la artista plantea una reflexión que pone en relación el antes y el después de algo, a través de la pincelada, la textura y el desarrollo de las escenas. Cuando las catarsis ocurren, siempre hay un instante antes del renacimiento en el que hay que llegar al extremo: solo en el momento más oscuro  de nosotros mismos podemos empezar a ver la luz en el cambio. Como en todos los elementos de la naturaleza, debe ocurrir una muerte, simbólica, para que se produzca la transformación (la oruga y la mariposa, la caída de las hojas y el florecimiento, el día y la noche) y, justo en ese lugar en el que estos extremos se encuentran, en el que chocan la decadencia y la belleza, el punto de inflexión en el que ya no podemos caer más y solo nos queda elevarnos, se produce la situación de no retorno que da lugar a algo completamente nuevo. Ese punto justo es el que tratan de capturar esas pinturas, a través del contraste entre lo definido y lo inacabado, lo realista y lo abstracto, el momento exacto de la transformación. Por eso, representan el estado de cambio, de reNOVAción. El colapso de algo que nunca muere, y que produce el destello de lo que vendrá.

 

Del 25 de Abril al 25 de Mayo de 2019

Catálogo virtual NOVA de María Álvarez